Volví a Espacio Retrato. La noche anterior, contemplando qué material llevar, me sentí valiente pensando en lo que me gustó cómo construí las sombras en mi estudio unos días antes, el 2026-03-17 y en busca de no sombrear a portaminas como un desquiciado, elegí llevarme mis acuarelas Kuretake.
En un principio, el plan era llevar papel entonado y 2 colores para construir únicamente sombra y luz. Solo tenía en A4 e igualmente creo que me vino bien para no tener que gestionar mucha superficie.
Noté que me costó un montón coger el ritmo con el encaje.
Poner tantas líneas en una cara me sigue pareciendo desagradable.

Se ve abajo la mini chuleta que me hice la noche anterior probando el aspecto de las acuarelas en el papel azulado.
Al final me confíe y en la última sesión de modelado de la mañana me dediqué a, sobre todo, añadir el rojo de la luz que le habían colocado a nuestra modelo.

¡No me esperaba que me fuera a gustar tanto el resultado! Obviamente, no me encanta como obra, pero me parece muy buen resultado como ejercicio. Me gustó sentir que si le dedicara más tiempo, podría conseguir algo bien bonito y guay. La sensación de una muy buena base. Qué alivio.
Y me sorprendió un montón lo guay que quedó el rojo sobre el papel. De hecho recibí bastantes cumplidos y estoy llena de orgullo. Qué guay. Eso sí, no me quito de la cabeza que dibujar retratos de esta manera da la sensación de esculturas soviéticas de estilo brutalista.